MANIFIESTO TRANS-ANIMAL

MANIFIESTO TRANS-ANIMAL

Ilustración de @ratttus
Hablamos desde el transfeminismo antiespecista, queremos desestabilizar las opresiones, poner sobre las mesas feministas el debate por los privilegios de especie; y sobre las mesas antiespecistas el debate por los privilegios de género.

Somos les maricas, travestidas, desgenerizadas, inhumanas – deshumanizadas, ferales y salvajes. Somos les irreverentes, ingobernables, apátridas, marginales y sudacas. Somos  les que estorban e incomodan, las asesinades y violadas para satisfacer placeres y comodidades humanas, somos las moscas, ratas, cucarachas, vacas, cerdas, gallinas, zorras, cabras. Hacemos parte de las cansadas, adoloridas y desesperades por las injusticias y violencias naturalizadas hacia las especies animales no humanas, y hacia aquellas vidas que no encajan dentro del reducido espectro de la masculinidad.

Nos reconocemos animales, mamíferas, nos han lactado al nacer y hemos tenido que alimentarnos y cagar durante toda nuestra vida; nos reconocemos como seres sintientes, pero también reconocemos al resto que desde otras especies están habitando este mundo; nos entendemos desde el hábitat, desde el todo, desde la necesidad de equilibrarnos y acompañarnos en vidas profundamente placenteras,  y por eso maullamos, relinchamos, ladramos, brahamamos, aullamos, porque entendemos la voz desde las voces, y no desde los lenguajes antropocéntricos que nos han moldeado un falso poder por pertenecer a esta maldita especie humana. 

Hablamos desde el transfeminismo antiespecista, queremos desestabilizar las opresiones, poner sobre las mesas feministas el debate por los privilegios de especie; y sobre las mesas antiespecistas el debate por los privilegios de género. Queremos importunar y ser impertinentes, porque en este mundo apático y ciego, sólo lo que incomoda, es lo que se ve, y si no nos ven, seguiremos muriendo bajo el mando de la opresión sexista y especista; y si no nos ven, ni nos escuchan, posiblemente muchas que coinciden con nosotras se seguirán sintiendo solas, llamamos a esas esteparias que se unan a la jauría, a la horda, a la avalancha, porque no estamos solas y hay que construir redes, coser lazos y devenir rizoma para ser más fuertes y cuidarnos unas a otras.

Estamos aquí para hacer un llamamiento a la empatía, a travestir la especie, a deshacerse de la domesticación de los cuerpos, a cuestionar los privilegios y a desafiar lo establecido por la violencia del capitalismo, el antropocentrismo y la heterocisexualidad.

Galopamos entre la caósfera, asumimos que estos mares, estas tierras, estos vientos y estas llamas no son nuestras, ni exclusivas para humanos; nos resistimos a que nos cabalguen, ¡ninguna especie por encima de otra! Todas entrelazadas, sujetadas al devenir desordenado de los equilibrios propios de lo salvaje. 

Nada nos pertenece, somos parte del todo. 

DE LA CRIANZA DEL HIJO VARÓN ÚNICO Y OTROS DEMONIOS

DE LA CRIANZA DEL HIJO VARÓN ÚNICO Y OTROS DEMONIOS

Ilustración de Lina Rojas
No podría aventurarme a dar una fórmula de crianza, pero sí puedo asegurar, de acuerdo a mi experiencia, que la clave para educar un buen ser humano está en brindar amor a manos llenas, disciplina y libertad en justas proporciones.

«Uno no es ninguno, ¿para cuando la niña? Las niñas son las que atienden», son frases que me han repetido muchísimo desde que nació mi hijo; todas son odiosas, pero la última me parece, además de estúpida, machista, como si “atender” fuera cuestión de sexo y no de amor, de solidaridad, de alteridad, en fin… si me hubieran pagado por cada comentario similar que he recibido a lo largo de mi vida como madre, tendría asegurado el pago de la educación superior de mi hijo con toda certeza.

A raíz de una reciente cirugía que me ha obligado a un reposo absoluto, he tenido mucho tiempo para pensar en este tema, y he visto como mi hijo único, de 15 años, ha ido desvirtuando sin saberlo cada uno de esos comentarios, ha mostrado una entereza y una profunda madurez al asumir la responsabilidad de atenderme cuando, a pesar de mi propia terquedad, no puedo valerme por mis propios medios; con total sabiduría, con la claridad que a mí como madre muchas veces me ha faltado, en esos momentos de debilidad en que he dudado si soy capaz y he sentido temor de hacerlo mal. Sin embargo, ahora lo he visto a él tan seguro de lo que hay que hacer, de la diferencia entre lo urgente y lo importante y de lo que definitivamente puede esperar.

De lo anterior concluyo para responder al comentario aquel de que las niñas son las que atienden, que tanto me molesta, y afirmando con conocimiento de causa ya que obviamente soy mujer, que sin distingo de género o de la orientación sexual que se tenga, que lo realmente importante es la clase de ser humano que sea, que el que «te atiendan o no» depende de si le enseñas a tu hijo a ser solidario, con lo que garantizas que se compadezca no solo de ti, sino de su prójimo y que entienda que la familia no tiene que ser inmensa, solo tiene que ser familia…ahh, y no necesariamente biológica.

Agradezco a la vida todas las dificultades que hemos tenido que superar, siempre juntos, tomados de la mano. Y doy fe de que el secreto está en contar con nuestros hijos en la toma de nuestras decisiones porque al final también le afectan a ellos, en ser amigos sin dejar de mostrar autoridad, de siempre dar amor y confianza, de nunca faltar a nuestra palabra (si le prometes un regalo: dáselo, si le amenazas con un castigo: cúmplelo), reconocer nuestros errores puesto que no somos infalibles y enseñarles que del error y el fracaso se aprende, que el temor puede llegar a ser nuestro mejor aliado si aprendemos a vencerlo y a impulsarnos con él hacia adelante. 

En fin, creo que hoy aprendo más de Alejandro de lo que puedo enseñarle a él. Recuerdo cuando le compré los libros usados en el Parque Centenario y mientras los borrabamos yo lloraba porque no le pude comprar unos nuevos, y él, a sus escasos 6 añitos, me dijo: “no te preocupes mamá, lo importante es que tenemos los libros”… Desde ese entonces ya me daba lecciones. O cuando, a los 10 años, le dije que me venía a Bogotá a buscar oportunidades y me respondió: “Si eso es para nuestro bienestar y para nuestro futuro, vete. Pero me mandas a buscar porque mi lugar es contigo, donde tu estés, yo estoy”, y así ha sido, juntos nos hemos abierto un espacio en la fría capital, y reconozco que a su lado no es tan fría, ni tan gris, porque su sonrisa la llena de colores.

Cada día lo veo crecer como ser humano, tan libre de taras, de resentimientos, de prejuicios, con ganas de comerse al mundo, con sueños tan grandes como su corazón, veo como le reconocen sus logros en el colegio y como le tienen en cuenta para representar la institución en eventos distritales, nacionales y ahora internacionales. Reconozco que el orgullo, al igual que el amor, no me cabe en el pecho y que espero poder ver cómo cumple sus sueños.

Mientras eso pasa, sigo construyendo mis sueños a la par de los suyos, porque ser madre no riñe con el hecho de ser mujer, sino que por el contrario, me fortalece y me da herramientas y habilidades, me ayuda a ser mejor persona y a ser más segura cada día. De hecho, quienes nos conocen, saben que hicimos la carrera de derecho juntos, y que mi Alejo creció en las aulas de mi alma mater, con lo que, puedo dar fe, que un hijo no trunca los sueños, sino que puede llegar a ser, como en mi caso, el motor que te impulsa a lograrlos. Tengo cada anécdota de su paso por la universidad y podría abrir un blog solo de ellas, pero traerlas a este escrito me desviaría demasiado de este pequeño ejercicio; aunque no solo quedaron anécdotas, también quedó una familia con la que se puede contar para siempre a lo largo de su vida,  una variedad de tíos putativos de los que reconozco uno que otro comportamiento…esperemos que no así la locura, pues con la que le heredó a la madre ha de tener suficiente.

Puedo concluir, después de 15 años de haber iniciado esta experiencia de criar un hijo único varón, que “uno sí cuenta y es suficiente, y que no importa si es varón o hembra”.

En todo caso, creo que si tuviera que repetir la experiencia, no borraría nada, ni aun los momentos difíciles, porque son esos los que nos han fortalecido el carácter y nos han enseñado el valor del amor. No podría aventurarme a dar una fórmula de crianza, pero sí puedo asegurar, de acuerdo a mi experiencia, que la clave para educar un buen ser humano está en brindar amor a manos llenas, disciplina y libertad en justas proporciones, en dejarlos caer y levantarse, en ser suficientemente amigos para que te tengan confianza, sin perder autoridad y en comprender que no por padre o madre lo sabemos todo.

Ya seguiré contando en otra oportunidad cómo me sigue yendo en esta aventura y espero que el testimonio sea igual de maravilloso.

DE LA NECESIDAD PERSONAL A LA NECESIDAD COLECTIVA DEL ANTIESPECISMO DENTRO DE LOS DEBATES FEMINISTAS EN UN CONTEXTO LOCAL

DE LA NECESIDAD PERSONAL A LA NECESIDAD COLECTIVA DEL ANTIESPECISMO DENTRO DE LOS DEBATES FEMINISTAS EN UN CONTEXTO LOCAL

Ilustración de Maria Adelaida Cárdenas
Las reflexiones entonces, surgen de una serie de cuestionamientos por la violencia que se ejercen a ciertos cuerpos que socialmente se han puesto en un lugar de mayor vulnerabilidad que otros.

Al evidenciar un despertar feminista en el último año en la ciudad de Medellín, considero que vale la pena poner sobre la mesa el cuestionamiento por los privilegios de especie; vale la pena y además es importante cuestionar, no sólo los privilegios de género de los otros, que nos oprimen, sino los propios que se han puesto por encima de los intereses de otres animales no humanos.

Por esta razón, hoy quiero hablar de antiespecismo y la relación que este movimiento político y teórico tiene con los postulados feministas. Sin embargo, antes de entrar a entender dicha relación, es importante entender a qué se refiere el concepto como tal.

Según Alexandra Ximena Navarro, las relaciones que los animales humanos hemos establecido con los animales no humanos, tienen que ver con las representaciones que se construyen acerca de ellos. De esta manera existen dos formas posibles de concebirlos. Por una parte, la especista, es decir, aquella que los concibe de manera instrumental, en función de, vivientes para, en relación con, o al servicio del ser humano (1). Esta perspectiva piensa a los animales no humanos como inferiores, carentes de recursos o, directamente, ellos mismos como recursos. Por su parte y en contraposición al especismo, continúa Navarro, está la perspectiva antiespecista que “los configura como una alteridad, que aunque diferente, incognoscible y extraña a la humana, es capaz de sentir dolor, placer y deseos de preservar la propia vida, por lo cual se le considera como una vida sintiente que debe ser respetada”.

Por lo anterior, se entiende que la estructura del especismo se cimienta en la creencia de la superioridad de los seres humanos como culmen de la evolución (antropocentrismo), atribuyéndole a estos la arbitraria potestad para dominar otras especies animales. Según Catia Faria, el antiespecismo es «el rechazo a la discriminación que sufren los demás animales por razón de su especie. Y es la lucha por el fin de esta discriminación que se manifiesta por una parte en su explotación y por otra en negarse a ayudarles cuando lo necesitan. Exige hacerse vegana y sobre todo activista para erradicar el especismo.” (2).

Tener reflexiones particulares por este tema no es espontáneo, sino todo lo contrario, se dan a partir de experiencias personales que me han atravesado desde lo sensorial y lo racional, y es por esta razón que el texto está escrito en primera persona, pues me resulta difícil abordar un tema que no ha pasado por mi cuerpo.

Las reflexiones entonces, surgen de una serie de cuestionamientos por la violencia que se ejercen a ciertos cuerpos que socialmente se han puesto en un lugar de mayor vulnerabilidad que otros; y es por esto que llega primero el feminismo a mi vida (posteriormente el transfeminismo) que el antiespecismo, evidentemente por el cuerpo que encarno y las violencias recibidas a partir de la lectura que les demás hacen de éste; y quizá llega también primero por la poca empatía que se suele tener cuando las opresiones no son hacia una.

Han pasado ya veinticinco años desde que se me asignó arbitrariamente la etiqueta social “mujer” y en la mayoría de los mismos, por esa condición de género, se han ejercido sobre mí una serie de violencias sistemáticas normalizadas y naturalizadas por la sociedad. La familia, la escuela, las amistades, las relaciones sexo-afectivas, el trabajo, la religión, el Estado, el cine, la literatura, la música, etc., se han encargado de perpetuar una discriminación que afecta a un grupo poblacional que no se enmarca dentro del reducido espectro de la masculinidad.

Cuando identifico lo anterior de una manera más consciente, veo la necesidad de enfrentar estas violencias y miedos cotidianos, y es en ese momento que me sumerjo en teorías feministas liberales y de la diferencia, con las cuales me sentía cómoda, pero no del todo; finalmente me encuentro con el transfeminismo, entendiéndolo como una línea de fuga de los feminismos, que cuestiona el lugar de enunciación/sujeta política de los movimientos de mujeres más esencialistas, mientras pone sobre la mesa el debate sobre el binarismo de género y la violencia que reproduce y perpetúa éste; y es gracias a sus herramientas que me he posibilitado abordar ciertos caminos, enfrentando miedos e inseguridades, pero con la plena tranquilidad para asumirlos.

Años después, decido suprimir de mis alimentos, cosméticos y ropa, aquellas ofertas que implicaban el sufrimiento de animales no humanos. Sin encontrar relación alguna con el transfeminismo, simplemente considerando lo innecesario del sufrimiento animal para satisfacer mi gula y demás comodidades y placeres; con el paso del tiempo, y a partir de conversaciones y reflexiones con amigues, se va tejiendo la relación del veganismo y el feminismo.

Estas reflexiones reafirmaron más mis convicciones políticas con respecto a los dos movimientos y teorías, y mi interés aumentó, quería entender y conocer más del tema, quién lo estaba trabajando, dónde, de qué maneras, desde la academia, el activismo, experiencias personales; pocos fueron los resultados, sin embargo, bastante significativos. Carol J. Adams, el colectivo Jauría (3), Catia Faria (4), hicieron parte de mis grandes descubrimientos, y siguen siendo referentes importantes para hablar del tema.

En el libro Política sexual de la carne. Una crítica feminista vegetariana, escrito por Carol J. Adams en 1990 (5), la autora trabaja el concepto de referente ausente, el cual me empieza a dar las primeras luces de la articulación entre ambos movimientos; afirma que los animales no humanos son convertidos en ausentes como seres vivos para existir como carne; el lenguaje renombra a los cuerpos muertos antes de comérselos. No es un cerdo, es jamón, chicharrón, chuleta, lomo, paletilla; no es una vaca, es morrillo, costilla, solomillo, jarrete, espaldilla; no es un pollo, es una pechuga, un muslo, un ala.

Adams añade que hay tres maneras en que los animales se convierten en referentes ausentes, la primera es la que acabo de mencionar, la literal; la segunda es definitoria, por ejemplo cuando se dice que se comen terneras o corderos y no animales bebés, cambia la forma en como nos referimos a ellos; y la tercera es la metafórica, por ejemplo, cuando las víctimas de violación o personas maltratadas dicen “me sentí como un trozo de carne”, en este caso el significado de carne no se refiere a sí mismo, sino a cómo se sintió la persona ante la violencia hacia su cuerpo. La carne cumple un referente ausente cuando forzamos el significado de la metáfora: nadie puede sentirse como un trozo de carne, porque por definición es algo violentamente privado de todo sentir.

En el caso de las mujeres, por ejemplo, el referente ausente se hace evidente en la publicidad, donde se vende un perfume, pero lo que se muestra es una mujer semidesnuda; cuando se vende una hamburguesa, ésta está en medio de dos senos; las portadas de películas, libros y discos en las que salen partes del cuerpo socialmente sexualizadas de mujeres, en muchas ocasiones sin cabeza: sin cerebro, sin posibilidad de pensar, escuchar, hablar, ver.

Por lo anterior, la opresión está basada en la cosificación, la subordinación y el abuso de la otra. Entendiendo, en primer lugar la cosificación cuando un sujeto es percibido como objeto o propiedad, en vez de un sujeto con intereses propios que deben atenderse, por ejemplo: la erotización de los animales listos para el consumo y la animalización del cuerpo de las mujeres listas para el consumo, ambos bajo cánones heterocispatriarcales. En segundo lugar, la subordinación entendida en los momentos que se carece de voz o poder político, ser desatendidos, ignorados y controlados los intereses propios, por ejemplo, cuando Wollstonecraft escribe la carta de vindicación de los derechos de las mujeres en el siglo XIII, al poco tiempo un inglés escribe un manifiesto a modo de parodia por la vindicación de los derechos de los animales. Y en tercer lugar el abuso como la sujeción a violencia física y sexual, por ejemplo, la violación de vacas para la producción masiva de leche; la matanza desmedida de mujeres por razones machistas, -haciendo uso metafórico de las palabras violación y matanza-.

Finalmente la articulación del activismo transfeminista con el antiespecista, se convierte en un paso importante para el fortalecimiento personal de una serie de ideas y convicciones políticas, las cuales empezaron a gestarse desde mi rechazo crítico a determinadas prácticas y discursos que han sido impuestos a lo largo de la historia como lo normal o lo natural; es por esto que la intención de este texto es extender la invitación a los colectivos feministas para que se dé la discusión dentro de sus encuentros, charlas y talleres sobre el privilegio que se tiene como especie, retomando los debates en contra de la violación, la cosificación de los cuerpos, la explotación laboral, la violencia doméstica, etc, y a la vez el consumo de animales, leche, huevos, cuero. Reconociendo de esta manera la potencia de las luchas colectivas y la importancia de juntarnos, crear redes y cuidarnos, no sólo desde la “sororidad”, sino también entre especies.

(1) Navarro, A. X. C. (2012). Claves para reflexionar en clave de identidad/es en torno a las categorías especismo/antiespecismo. Question, 1(35), 42–55.

(2) Faria, C. (2016b). Transfeministas por la liberación animal. In Terrícolas. Madrid.

(3) Jauría, C. (2016). Jauría. Publicación transfeminista por la Liberación Animal. Apoyo Mutuo,  I (2), 60.

(4) Faria, C. (2016a). Lo personal es político: feminismo y antiespecismo. Revista 78 Latinoamericana de Estudios Críticos Animales, II(III), 18–38.

(5) Adams, C. J. (2016). La política sexual de la carne: una teoría crítica feminista vegetariana. Madrid: Ochodoscuatro Ediciones.

MÉXICO: NOMBRAR Y RECONOCER

MÉXICO: NOMBRAR Y RECONOCER

Ilustración de Michelle Sáenz.
La reforma educativa [en México] consiguió que se concibiera a la educación como una lucha individual sin sentido.

Hace seis años en México, Enrique Peña Nieto tomó protesta con miedo y ejerciendo violencia desde el comienzo. Era un presagio de lo que sería su gobierno.

Poco tiempo después, durante los primeros dos años, se encargó de instaurar las reformas estructurales, entre las cuales se encontraba la educativa.

El país continuó por el camino de violencia que el presidente anterior, Felipe Calderón, había dejado en su guerra contra el narcotráfico que provocó más de 121 mil muertes violentas (1).

A partir de ese momento, y durante todo el gobierno de Peña Nieto, se potenciaron las muertes, los desaparecidos y el miedo. Las cifras no pueden darse porque los cuerpos pueden estar dentro de alguna fosa clandestina, circulando dentro de los tráilers frigoríficos por el norte del país, o flotando en el río de los Remedios, en este último caso, lo más probable es que el cuerpo sea el de una mujer. En América Latina se cometen 12 feminicidios al día, NUEVE son en México (2).  Ser mujer aquí implica tener cuidado, volver a casa temprano. Pensar todos los días al despertar qué ropa es la indicada para los lugares que vas a caminar. Cómo vas a confrontar al que te acosa en la calle, y qué herramientas tienes para defenderte. Tener presente, más de lo que quisieras, que puedes desaparecer o morir, que no estás a salvo.

En los seis años de gobierno, el dinero que correspondía a la educación fue destinado a la campaña para demeritar a los maestros. Los gobiernos de derecha se han esmerado en construir una imagen que los desacredite. Para ellos los maestros son insuficientes, ignorantes y flojos. Se gastó más dinero en su campaña publicitaria y en las evaluaciones que en la capacitación y los contenidos educativos. Pero, lo peor de todo, es que lograron que la gente creyera que los maestros no tienen la capacidad de formación y cuidado.

Durante el sexenio de Peña Nieto, la Secretaría de Educación Pública aceptó el modelo impuesto por la OCDE (Organismo para la Cooperación y el Desarrollo Económico), priorizando la educación por competencias, sin embargo, no se elaboró un programa que sentará las bases para llevar a cabo dicho modelo, por lo que cada maestro ejerció lo que entendió. La Reforma Educativa consiguió que se concibiera a la educación como una lucha individual sin sentido. Si uno piensa sólo en sí mismo, no creo que necesite ir a la escuela. La escuela funciona para intercambiar ideas y pensamientos. Para aprender a compartir y a convivir. “El mejor maestro de un niño, es otro niño”(3).

La Reforma Educativa, que en realidad se centró en modificaciones administrativas y salariales, se convirtió en una lucha del gobierno contra los maestros. Con el pasado gobierno se trató de restarle importancia a la función social de los profesores dentro de sus comunidades, así como al intercambio de ideas y pensamientos dentro y fuera del aula.

En México los maestros tienen salarios indignantes. No se habla del trabajo que llevan a cabo, que no termina en el aula, ni en casa tras preparar las clases, es un proceso constante que no descansa, que busca formas y estrategias de compartir el conocimiento. Contextualiza, diversifica e incluye. Acompaña, guía y también suelta.

Además, en México existe una gran diversidad cultural y lingüística, que cuenta con 68 lenguas (4), es un país en el que existen sesenta y ocho formas de concebir el mundo, de imaginarlo y recrearlo.

Los gobernantes no conocen la diversidad cultural y lingüística que envuelve a todas las lenguas, que nacen de la voz, de la palabra hablada, de la tradición oral. Y tampoco les interesa. Es por eso que todas las comunidades indígenas que tienen lenguas madres que difieren del español, viven y crecen rodeados de una violencia lingüística importante. No reconocerlos admite que no tienen los mismos derechos que los demás.

He sido maestra los últimos tres años de mi vida. He trabajado en contextos rurales y urbanos. Vivo en la Ciudad de México, ahí enseño artes plásticas y agroecología en una escuela privada de educación preescolar y primaria. Conozco la realidad de los niños que fue similar a la mía hace un tiempo. Niños amados y escuchados, que tienen voz, que toman decisiones y no tienen miedo a decir lo que sienten y piensan. Que no tienen que preocuparse por la comida, la atención y el cuidado de sus padres.

También trabajo en la Sierra Norte de Puebla, en una comunidad indígena, Totonaca y Náhuatl. Ahí he trabajado con un grupo multidisciplinario en la primaria y Telesecundaria de Ocomantla, con niños y jóvenes bilingües y trilingües que se avergüenzan de hablar otra lengua que no sea el español. Que viven violencias de muchos tipos. Que estudian y trabajan, que conocen el cuidado del campo, que han visto más animales y plantas de las que puedo imaginar. Su persona es inherente al conocimiento del lugar donde viven, un bosque mesófilo de montaña.

Vivo y trabajo entre estas dos realidades contrastantes y, de un tiempo para acá, me surgen un montón de dudas: ¿por qué la educación sigue siendo homogénea?, ¿por qué los niños no pueden aprender en el idioma que piensan y sueñan?, ¿qué implica vivir en el campo y qué en la ciudad?, ¿qué podemos hacer para entender que cada persona tiene un proceso de aprendizaje distinto?, ¿cómo la educación puede hacernos libres? Me he topado con pared, he picado piedra simbólica y literalmente. A veces ha sido muy fácil identificar que algo dentro de mí se quiebra, he querido cambiar de raíz lo que tengo en mis manos, y generalmente el inicio está lleno de frustración y tristeza. Resulta sencillo encontrar las fallas, señalar los errores, pero el camino que nos lleva a la montaña y la responsabilidad que siento es más fuerte. Encuentro fortaleza en todas las personas que me rodean, en sus miradas, en sus palabras y en sus actos de complicidad.

Dedicarme a la educación me ha permitido aprender como nunca en mi vida. Devolver de alguna forma lo que me han dado, desde el lugar de donde soy.

No sé qué va a pasar en los próximos seis años, concuerdo con la mayoría de los enunciados del nuevo plan educativo (5), que se redactó en diciembre pasado, pero sinceramente en este momento, pienso que cualquier cosa va a ser mejor que lo que tuvimos. No sé si suene a desesperación, pero al menos el gobierno entrante ha nombrado a todos los pueblos originarios de México, y para mí nombrar es reconocer, y reconocer implica que lo que se nombra existe, respira, y siente.

Con la frase, “Nunca más se van a ofender a los maestros”,  Andrés Manuel inicia su gobierno y también el 2019.

Lecturas recomendadas:

Temporada de Huracanes, Fernanda Melchor.

Una Habitación Propia, Virgina Woolf.

El patriarcado del salario, Silvia Federici.

Telarañas, Regina José Galindo.

(1) [https://www.proceso.com.mx/348816/mas-de-121-mil-muertos-el-saldo-de-la-narcoguerra-de-calderon-inegi]

(2) [http://www.eluniversal.com.mx/nacion/seguridad/onu-en-mexico-se-cometen-siete-feminicidios-al-dia]

(3) Palabras de Bartolomé, maestro de una escuela multigrado en Chiapas, México.

El sembrador, Documental de Melissa Elizondo Moreno. [http://www.elsembradordocumental.com/]

(4)En México hay 11 Familias Lingüísticas; Álgica, Yuto-Nahua, Cochimi-Yumana, Seri, Oto-Mangue, Maya, Totonaco-Tepehua, Purépecha, Mixe-Zoque, Chontal de Oaxaca, Huave. Existen sesenta y ocho lenguas que cuentan con 364 variantes lingüísticas.

(5)[https://www.reporteindigo.com/reporte/el-nuevo-plan-educativo-de-amlo-en-20-puntos/]

LA SIMPLEZA ES DONDE ESTÁ EL PODER

LA SIMPLEZA ES DONDE ESTÁ EL PODER

Collage de Viviana Ramírez
Allí encontré una mezcla de sonidos macabros, la conversación con otros mundos.

Nunca he visto a Dani Shivers en vivo, pero he escuchado atentamente sus frecuencias graves y agudas con la luz apagada. El  teclado y su voz son una mezcla perfecta de la que se expulsa una infinita dulzura y una profunda oscuridad ejecutada por sus manos. Una imagen difusa que deja a la contemplación, colgada como un cuadro. Luego uno entiende que su poder está ahí, en la simplicidad, además en la sutileza que tiene para fabricar laberintos con las palabras.

Aunque tocó en proyectos colectivos y viene de una tradición en la música clásica, Dani Shivers  no toma ninguno de los caminos y comienza como solista desde hace ya casi 8 años hasta hoy, tiempo que transcurre entre la buena y auténtica mezcla de un personaje que podría protagonizar una película de Dario Argento, o que se le podría invitar a sonorizar un ritual de brujería, con sonidos infantiles y ambientado por teclados de juguete, como en sus primeros experimentos sonoros. Fueron algunas de las cosas que pensé escuchando cada uno de sus discos.

Lo primero que escuché fue Messengers of Deception, EP que se lanzó en colaboración de Dani Shivers y la agrupación Bonsai Babies; allí encontré una mezcla de sonidos macabros, la conversación con otros mundos; podría considerarse que tiene algo de ceremonial: las voces y letras que acompañan cada canción, características que sobresalen en la música de Dani.

En el año 2013 lanza su primer álbum JINX, en el que se percibe una mezcla pop, con una voz potente y armoniosa; en los sonidos de sus teclados se comienza a  descubrir cómo va escalando hacia una sencillez musical que le hace cobrar todo el sentido a su trabajo actual. Para el año 2015 sacó su  segundo disco: Syzygy, que dentro de todo lo que pude escuchar me parece que tiene una producción muy bien lograda y que, definitivamente, se convierte en la alineación de la luz y la sombra; también es el disco que tiene mas beats de baile, llegando a ser una mezcla cruda y más llevada a la música mainstream, pero no por eso embruja menos.

En otros trabajos posteriores como su EP Las Flores del Mal, del año 2017, que considero es mi favorito, hay una sutileza y pasividad que se rompe abruptamente con la experimentación de cajas de ritmos sencillas que se interponen sobre las melodías del teclado, las cuales terminan generando una atmósfera que no lleva a la melancolía completa, sino que podrías surfear en el abismo.

He escuchado más de 20 canciones de Dani Shivers, canciones tristes, algunas más movidas, y otras para quedarse solo con la luz apagada. Discos que son uno totalmente distinto al anterior, un estado o un planeta diferente, si se quiere, una voz cautiva y música totalmente auténtica. Sólo se logra entender, una vez más, que “menos es más” o que la simplicidad es nada más que todo.

Ahora, para el 2019, llega su tercer disco, seguro algo sorprendente. Por lo pronto, yo recomiendo sumergirse y perderse un rato con su último single colgado en el bandcamp: Arrebanta, una canción como para escuchar en el bosque al amanecer.

https://danishivers.bandcamp.com/track/arrebenta

UN BEAU SOLEIL INTERIEUR

UN BEAU SOLEIL INTERIEUR

Un-beau-soleil-interieur-de-Claire-Denis-photo-5-1622x1080
En su más reciente largometraje, la consagrada directora Claire Denis construye un retrato psicológico de la protagonista, una artista y madre soltera que busca el amor.

Durante décadas, la ciencia ha estudiado la diferencia que existe entre los hombres y las mujeres. Algunas investigaciones concluyen que nuestras capacidades intelectuales son las mismas a pesar de que el funcionamiento de nuestro cerebro presenta variaciones. En cambio,
en lo que respecta a lo emocional, nuestra forma de asimilar la realidad es muy distinta. La representación cinematográfica de este contraste es la virtud principal de la película Un bello sol interior.

En su más reciente largometraje, la consagrada directora Claire Denis construye un retrato psicológico de la protagonista, una artista y madre soltera que busca el amor. La obra gira entorno a Isabelle (Juliette Binoche), quien afronta diferentes emociones relacionadas con el enamoramiento: la ilusión, el cariño, el éxtasis sexual, la tristeza, la rabia y el desengaño.

Por lo tanto, el guión se desarrolla a través de los encuentros amorosos de la protagonista, que en vez de producirle bienestar van dejando a su paso dolor y decepción. Los personajes masculinos son itinerantes, como también lo son un taxista, un consultor espiritual y dos mujeres con las que Isabelle conversa sobre su situación. Con ellas hay una comprensión desde la empatía pues hay experiencias con las que se identifican. Por el contrario, el consultor espiritual utiliza un péndulo para aconsejarla desde lo místico, dando a entender que para un hombre, las experiencias vividas por las mujeres son misteriosas.

La construcción de la protagonista incluye varios matices. Su vida profesional y su sensibilidad de artista influyen en la forma como se relaciona con la ciudad y con las demás personas. Su hija es importante para ella pero no la define como personaje. La información sobre el vínculo de madre-hija es mínima, lo que le permite a la película enfocarse en otros aspectos de la adultez en vez de dar una excesiva atención a la maternidad como fin último de la mujer.