LA CHICA DEL MES: DANA VIDALES

Lo salvaje del mundo natural y las identidades de los objetos encontrados se unen en una nueva composición, a través del tejido, la recolección, el dibujo y el quehacer.

El mundo de Dana Vidales está lleno de historias, pero sus narraciones no están escritas. Cada uno de los objetos que la acompañan, que crea o interviene, son los constructores de su mundo de relatos; en su trabajo, lo salvaje del mundo natural y las identidades de los objetos encontrados se unen en una nueva composición, a través del tejido, la recolección, el dibujo y el quehacer.


Dana ha unido dos aspectos de su herencia familiar para encontrar su propio lenguaje: la curiosidad indómita por  sus encuentros en el monte con tesoros naturales, y el lenguaje de los hilos, las historias en los costureros.

Las casualidades también la han acompañado siempre. Como la vez que, durante un viaje al Ecuador, encontró vestiditos para Santos y Niños Jesuses y le recordaron a cierto Niño que guardaba en su casa -herencia de la primera comunión de su mamá-; compró el traje y, de regreso a Medellín, le quedó justo. Así mismo, cada objeto, cada narración y vivencia, se entrelaza con otro y crea conexiones únicas y místicas.

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