LA SIMPLEZA ES DONDE ESTÁ EL PODER

Collage de Viviana Ramírez
Allí encontré una mezcla de sonidos macabros, la conversación con otros mundos.

Nunca he visto a Dani Shivers en vivo, pero he escuchado atentamente sus frecuencias graves y agudas con la luz apagada. El  teclado y su voz son una mezcla perfecta de la que se expulsa una infinita dulzura y una profunda oscuridad ejecutada por sus manos. Una imagen difusa que deja a la contemplación, colgada como un cuadro. Luego uno entiende que su poder está ahí, en la simplicidad, además en la sutileza que tiene para fabricar laberintos con las palabras.

Aunque tocó en proyectos colectivos y viene de una tradición en la música clásica, Dani Shivers  no toma ninguno de los caminos y comienza como solista desde hace ya casi 8 años hasta hoy, tiempo que transcurre entre la buena y auténtica mezcla de un personaje que podría protagonizar una película de Dario Argento, o que se le podría invitar a sonorizar un ritual de brujería, con sonidos infantiles y ambientado por teclados de juguete, como en sus primeros experimentos sonoros. Fueron algunas de las cosas que pensé escuchando cada uno de sus discos.

Lo primero que escuché fue Messengers of Deception, EP que se lanzó en colaboración de Dani Shivers y la agrupación Bonsai Babies; allí encontré una mezcla de sonidos macabros, la conversación con otros mundos; podría considerarse que tiene algo de ceremonial: las voces y letras que acompañan cada canción, características que sobresalen en la música de Dani.

En el año 2013 lanza su primer álbum JINX, en el que se percibe una mezcla pop, con una voz potente y armoniosa; en los sonidos de sus teclados se comienza a  descubrir cómo va escalando hacia una sencillez musical que le hace cobrar todo el sentido a su trabajo actual. Para el año 2015 sacó su  segundo disco: Syzygy, que dentro de todo lo que pude escuchar me parece que tiene una producción muy bien lograda y que, definitivamente, se convierte en la alineación de la luz y la sombra; también es el disco que tiene mas beats de baile, llegando a ser una mezcla cruda y más llevada a la música mainstream, pero no por eso embruja menos.

En otros trabajos posteriores como su EP Las Flores del Mal, del año 2017, que considero es mi favorito, hay una sutileza y pasividad que se rompe abruptamente con la experimentación de cajas de ritmos sencillas que se interponen sobre las melodías del teclado, las cuales terminan generando una atmósfera que no lleva a la melancolía completa, sino que podrías surfear en el abismo.

He escuchado más de 20 canciones de Dani Shivers, canciones tristes, algunas más movidas, y otras para quedarse solo con la luz apagada. Discos que son uno totalmente distinto al anterior, un estado o un planeta diferente, si se quiere, una voz cautiva y música totalmente auténtica. Sólo se logra entender, una vez más, que “menos es más” o que la simplicidad es nada más que todo.

Ahora, para el 2019, llega su tercer disco, seguro algo sorprendente. Por lo pronto, yo recomiendo sumergirse y perderse un rato con su último single colgado en el bandcamp: Arrebanta, una canción como para escuchar en el bosque al amanecer.

https://danishivers.bandcamp.com/track/arrebenta

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