MANIFIESTO TRANS-ANIMAL

Ilustración de @ratttus
Hablamos desde el transfeminismo antiespecista, queremos desestabilizar las opresiones, poner sobre las mesas feministas el debate por los privilegios de especie; y sobre las mesas antiespecistas el debate por los privilegios de género.

Somos les maricas, travestidas, desgenerizadas, inhumanas – deshumanizadas, ferales y salvajes. Somos les irreverentes, ingobernables, apátridas, marginales y sudacas. Somos  les que estorban e incomodan, las asesinades y violadas para satisfacer placeres y comodidades humanas, somos las moscas, ratas, cucarachas, vacas, cerdas, gallinas, zorras, cabras. Hacemos parte de las cansadas, adoloridas y desesperades por las injusticias y violencias naturalizadas hacia las especies animales no humanas, y hacia aquellas vidas que no encajan dentro del reducido espectro de la masculinidad.

Nos reconocemos animales, mamíferas, nos han lactado al nacer y hemos tenido que alimentarnos y cagar durante toda nuestra vida; nos reconocemos como seres sintientes, pero también reconocemos al resto que desde otras especies están habitando este mundo; nos entendemos desde el hábitat, desde el todo, desde la necesidad de equilibrarnos y acompañarnos en vidas profundamente placenteras,  y por eso maullamos, relinchamos, ladramos, brahamamos, aullamos, porque entendemos la voz desde las voces, y no desde los lenguajes antropocéntricos que nos han moldeado un falso poder por pertenecer a esta maldita especie humana. 

Hablamos desde el transfeminismo antiespecista, queremos desestabilizar las opresiones, poner sobre las mesas feministas el debate por los privilegios de especie; y sobre las mesas antiespecistas el debate por los privilegios de género. Queremos importunar y ser impertinentes, porque en este mundo apático y ciego, sólo lo que incomoda, es lo que se ve, y si no nos ven, seguiremos muriendo bajo el mando de la opresión sexista y especista; y si no nos ven, ni nos escuchan, posiblemente muchas que coinciden con nosotras se seguirán sintiendo solas, llamamos a esas esteparias que se unan a la jauría, a la horda, a la avalancha, porque no estamos solas y hay que construir redes, coser lazos y devenir rizoma para ser más fuertes y cuidarnos unas a otras.

Estamos aquí para hacer un llamamiento a la empatía, a travestir la especie, a deshacerse de la domesticación de los cuerpos, a cuestionar los privilegios y a desafiar lo establecido por la violencia del capitalismo, el antropocentrismo y la heterocisexualidad.

Galopamos entre la caósfera, asumimos que estos mares, estas tierras, estos vientos y estas llamas no son nuestras, ni exclusivas para humanos; nos resistimos a que nos cabalguen, ¡ninguna especie por encima de otra! Todas entrelazadas, sujetadas al devenir desordenado de los equilibrios propios de lo salvaje. 

Nada nos pertenece, somos parte del todo. 

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