SI EL ESTADO NO NOS CUIDA, ¿QUIÉN NOS CUIDA?

Las autoridades del Estado no materializan los fines que este tiene: ni cuando actúan, como en los casos de brutalidad policial, ni cuando omiten hacerlo, como en los casos de abandono institucional.
Ilustración Manuela Vélez Ortega (@manuelavelez.o)

La Constitución de 1991 establece que el Estado colombiano tiene entre sus fines “servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución.”

Para que estos fines, supuestamente “esenciales” para el Estado, se materialicen, las autoridades deben proteger “la vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades” de todos los colombianos y residentes.

Ilustración de Laura Aldana

Pero del dicho al hecho hay mucho trecho y lo que la Constitución promete y lo que en la realidad pasa, es muy diferente. Para nadie es un secreto que las prioridades del Estado son las cuidar a ciertos ciudadanos, servir a ciertos ciudadanos, proteger los bienes y los intereses de esos pocos ciertos ciudadanos. 

El Estado colombiano ha servido para perpetuar la tenencia del poder en quienes siempre lo han tenido, para que solo lo hereden sus hijos y nietos. Todo su accionar se dirige a garantizar los intereses de una clase dominante que está interesada en mantener el status quo, incluso con la fuerza represiva, sin preocuparse nunca por las necesidades de los otros, los que no pertenecemos.

Ilustración de Valentina Martínez (@valentinaeiou)

Gracias al internet, a las redes sociales y a los dispositivos móviles, es cada vez más fácil obtener un registro casi que instantáneo, en nuestras privilegiadas pantallas, de las situaciones en las que una autoridad estatal viola los derechos de los ciudadanos, incluso de los más vulnerables. Estos hechos, quizá por su misma inmediatez, no son retenidos por nuestras miradas como espectadores, pues al mismo tiempo que el lapso de difusión cada vez más corto, también dura cada vez menos nuestra indignación sobre los hechos.

Ilustración de Laura Aldana

Las autoridades del Estado no materializan los fines que este tiene: ni cuando actúan, como en los casos de brutalidad policial, ni cuando omiten hacerlo, como en los casos de abandono institucional.

Permanece entonces la pregunta sin respuesta, ¿Si el Estado no nos cuida, quién nos cuida?

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